viernes, septiembre 30, 2005

Camping Valhalla

Aquella larguísima jornada moría por fin cuando llegamos a Volx. Sólo dos señales evitaron que yo también lo hiciera sobre el volante, al límite de mis fuerzas. Una de ellas indicaba el camino hacia el camping municipal.


La otra señal decía: Volx, site d'escalade. Y salía un dibujo de un tío haciendo como así:

(¿por qué nunca encuentro la foto de drhu cuando la necesito?)

Ya era noche cerrada cuando empezamos a montar la tienda. Mientras Lara investigaba los baños, yo desataba toda mi furia (Mitch) contra mi Némesis: El suelo pedregoso.
Cling!Clong! Clang! resonaba el martillo por todo el camping...
Entre cling y clang, percibí unos pasos acercándose (ya está, ya vienen a echarme la bronca...). Nando "El Incansable Percutor" se irguió sobre una alfombra de piquetas dobladas. Secándose el sudor de su frente, dispúsose a recibir al intruso, un humano de poblados bigotes, con pinta germánica.

- Very stony, isn't it? - me dijo sonriendo.
- Y que lo digas, compadre, siento mucho el escándalo.
- Quizá si usas un martillo más grande... - me dijo ofreciéndome una réplica exacta de Mjolnir, el martillo de Thor.
- Mecagüendena! Gracias, luego te lo devuelvo.
Se despidió con una leve inclinación de cabeza, y retornó a Thrudheim en su carro tirado por machos cabríos.


Cuando llegó Pilar, a modo de agradecimiento, preparamos unos platos de salchichón y biscotes con aceite de oliva, y los llevamos a la mesa donde estaban cenando el dios del Trueno, su esposa Sif y otras deidades que no reconocimos. Nos invitaron al banquete, añadiendo a nuestros humildes alimentos deliciosas viandas de origen austríaco, alemán y holandés, nacionalidades todas ellas presentes en aquella mesa. A nuestros pies, rapiñando furtivos bocados de la comida, se hallaba Rhuna, la mascota del grupo.

Thor, Sif y Tyr (o sea yo) tratando de ponerle la cadena Gleipnir al gran lobo Fenris. Aunque lo que tenía entre sus fauces en esta versión del mito no era mi brazo. Ay.

Charlamos en una interesante mezcolanza de alemán e inglés hasta horas intempestivas, animados por los vapores de un vino rosado tan suave como el tierno adonis de mi hermana. En un momento dado, le pregunté a Thor acerca de las zonas de escalada. Levantó la vista y, arqueando las cejas, me contestó.

- Would you like to climb? Wait a moment! - exclamó, incorporándose de la silla, y desapareciendo en la oscuridad.

Minutos después regresó acompañado de dos japoneses que, por lo visto, habían volado desde Tokyo hasta este ignoto lugar, únicamente por sus zonas de escalada. Se unieron a la opípara y multicultural cena y rápidamente concretamos una cita con la roca para la tarde del día siguiente. Incluso Pilar accedió a acompañarnos, para alegría y alborozo de nuestros nuevos amigos orientales.


Torrentes de hidromiel fluían ardientes por nuestras gargantas, directamente de los cráneos vacíos de nuestros enemigos, que solícitas walkirias se encargaban de mantener siempre rebosantes. Tampoco escaseaban los sabrosos jabalíes en este eterno ágape, amenizado en todo momento por Bragi, el sabio dios de la barba oblicua, poeta personal de Odín.

Pero ya clareaba la mañana, y nosotros, los viejos héroes fallecidos, debíamos pertrecharnos para nuestra diaria batalla en las llanuras de Asgard, de modo que nos fuimos retirando poco a poco a nuestros aposentos.
El Ragnarok, destino de los Dioses, estaba cerca.

jueves, septiembre 22, 2005

Se imparten cursos de SIG

Perdonad el enooorme retraso, pero esto requiere un mínimo de claridad mental y yo tengo una caraja impresionante, con lo que no acierto a poner una palabra detrás de otra. ¡Incluso tengo otra vida aparte, no soy Astinus el Cronista!
A ver si espabilo un poco, que si no, se me van a acumular los viajes...

Retomamos el relato en Aix, curioso municipio donde fue a nacer, jate tú, el famoso pintor Paul Cézanne, considerado papi del arte moderno. Pero no eran pinacotecas, sino montañas (dijo Sancho) lo que íbamos buscando con avidez. Después de callejear un rato aleatoriamente, llegamos a la conclusión de que no encontraríamos un cartel indicatorio del tipo "Pa Suiza". De modo que Pilar bajó la ventanilla, tomó el sextante y, mirando nuestro mapa de Pangea, sentenció:

- Debemos ir al Noreste.
- A la orden, las bayetas - accedí presto.

Sin pensarlo mucho más, salimos por ese lado de la ciudad, con la libertad de aquellos a quienes no importa mucho su destino. Berreamos unas cuantas canciones, sacando la mano por la ventanilla, sintiendo el aire fresco de la tarde, riendo a carcajadas nuestra suerte.

Unas horas después la carretera se había vuelto tan estrecha y mi mano tan fría, que resolví traerla de vuelta al interior del habitáculo. ¿Dónde leches estábamos?


Ya no nos hacía tanta gracia nuestra fortuita selección de itinerario.
- Al menos seguimos avanzando hacia el noreste... tarde o temprano encontraremos algo...
- O no...
- Vamos a mooiiii!!

Mientras elucubrábamos alegremente sobre nuestro incierto destino, un destello rojo parpadeó un instante en el espejo retrovisor. ¡Nos viene siguiendo James Bond!
Segundos más tarde el destello rojo nos adelantaba con soltura en la siguiente curva, acompañado de un brrrooom típico de coche clásico. Uno de esos MGs pequeñitos tan británicos, pilotado con pericia por un - según mi inocente hermanita - tierno adonis de piel suave.

El broom se alejó hasta apagarse y fue sustituido de nuevo por trinos de pájaros, susurros de árboles y todos esos sonidos que suelen resultar agradables cuando no estás perdido. Para nuestra suerte, unos kilómetros después encontramos los primeros signos de civilización humana de ese lugar (sin contar la siniestra carretera y el único vehículo que nos cruzamos).


Avanzamos un poco más, tratando de encontrar un acceso al edificio, y hallamos una especie de mirador, rodeado de unas pocas casas. Decidimos detenernos a merendar, salir a estirar las piernas y explorar un poco aquellos misteriosos parajes, en busca de pistas acerca de nuestra incierta situación geográfica...

Inciso: Ya sé que quizá estoy dramatizando en exceso, debe ser que últimamente me he aficionado a Perdidos y me trago 3 ó 4 capítulos diarios... Estoy como Joey y Chandler con el canal porno...

Después de hacer algunas fotos del lugar y tras el infructuoso intento de traducción de un vetusto panel informativo, pensamos que lo mejor era buscar algún ser humano con el que tratar de comunicarnos. El rastro sonoro de alguna radio nos llevó a la entrada de un garaje y nos acercamos a preguntar. Casualidades de la vida:
Tras la puerta levadiza, para sorpresa y deleite de mi cada vez menos inocente hermanita, el tío suave del MG daba lustre con su camiseta a la encarnada carrocería.

Consciente de la inoperatividad momentánea de mi copilota, que sólo parecía tener movilidad en los ojos, me acerqué al tío suave ése mostrando el mapa e intenté hacerme entender:

- Español?... English?...
- ...
- Estupendo. Estoo... Deutsch?("fsssfsss nos quedamos sin munición, mi sargento!")
- ...
- Quenya? Oestron? Lengua Negra??

El lampiño individuo parpadeó varias veces antes de tirar la camiseta (jis, simbólico gesto) y salir corriendo en busca de ayuda. Regresó al poco acompañado de un hombre pelirrojo de más edad, sensiblemente más vestido. Éste parpadeó un número similar de veces al ver nuestro mapa.

- It's a very old map! - exclamó.
- No jodas!

Tras estudiar con minuciosidad el documento y reorganizar mentalmente carreteras desaparecidas, fronteras desplazadas y placas tectónicas a la deriva, el señor pelirrojo concluyó que nuestra posición en el mapa era, grosso modo, cerca de la C de Francia.


- Oiga, y para Suiza... ¿por aquí vamos bien?

Sí, lo habéis adivinado. Otra ristra interminable de parpadeos. Ni Marilyn Monroe en plena vorágine coquetera, oyes...
Finalmente conseguimos entender que, si nos sobraba el tiempo y no nos importaba la estrechez de la carretera, no íbamos por mal camino. Apretones de manos, sinceros deseos de suerte y ya estábamos otra vez en el coche, dispuestos a encontrar un camping donde montar la tienda por segunda vez en el mismo día.
El tío suave se hacía pequeño en el espejo retrovisor, agitando su camiseta arriba y abajo...
Pisé el acelerador.

viernes, septiembre 09, 2005

El traicionero paso de Caradhras.

Descartamos (nos descartaron) en cinco campings más antes de encontrar uno con plazas libres. Aunque lo de "plazas libres" era bastante discutible. También fue bastante discutible y sospechosa la fianza de 20 euros que tuvimos que dejar en recepción, pero eran ya las 5 de la tarde y yo sólo tenía ganas de quemar el coche, tirar la tienda y bañarme. Y Pilar tenía ganas de vomitar.
Seleccionamos con resignación uno de los polvorientos nichos sin ocupar y, mientras Lara agonizaba en los igualmente polvorientos baños, me dediqué a doblar piquetas a base de martillazos.
Tras una hora de arduos esfuerzos, la tienda mostraba una cierta aunque precaria verticalidad, unida mínimamente al pedregoso suelo por la puntita de las piquetas (que es donde está el veneno).Me levanté del dusty ground, miré el caos del maletero y pensé:
"Qué leches, ya comeremos otro día".
Dejé caer el martillo y arrastré los pies hasta los baños, donde recogí los restos de mi maltrecha hermanita, y juntos nos fuimos a buscar nuestra merecida piscina.

Y la encontramos.
Allí había más gente que en la guerra. A mí me recordaba a algo que había visto una vez en un documental de la 2. Pero bueno, al menos daba un poco menos de asco que las duchas...


Nos acercamos a la verja y un individuo en BERMUDAS me cerró el paso, indicandome que estaba prohibido entrar en la piscina con prendas holgadas. En Francia se marca paquete por decreto-ley. Incluso señalaba un cartel con un dibujito, el tío...

- Pero si está limpito, recién sacado de la mochila, por el amor de dos!- le dije, señalando mi pulquérrimo bañador.
- Non non se ne pa posibl...- argumentaba el gabacho, con el índice en los slips del monigote.

Estupendo. Pues paso de ir ahora a por los calzoncillos. Total, seguro que tampoco valen... Más imágenes acudiendo a mi mente indómita:


Atascos sempiternos, adelantamientos suicidas, misteriosas señales de tráfico, allanamientos nocturnos de colchón, suelo marmóreo donde no se clavan las piquetas, rebaños de ñúes e hipopótamos en las piscinas, ataviados con sucintos taparrabos... Me sentía como el protagonista de Un día de furia

- ¿Nos vamos a Suiza, Laror?
- Vale.

Supongo que, cuando me vio la jeta, el pollo de recepción no se atrevió a decirme nada de la fianza. Simplemente la depositó en mis peludas garras (había pasado a forma de crinos mientras desmontaba la tienda) y musitó un tímido "merci", para luego esconderse bajo el mostrador.
- Groarrrghg - me despedí yo amablemente.

La última sorpresa de nuestra agradable estancia en ese turístico emplazamiento fue la barrera que nos encontramos en la carretera, al salir de La Ciotat. De la máquina surgió, con la típica voz enlatada, un mensaje que venía a decir "Gracias por su visita, deposite un euro para salir". Estupendo.

Paramos en un Carrefour -cálidos y familiares refugios, faros que guían nuestro camino en la sección de mapas, nostalgia, recuerdo- donde compramos varias montañas de pan y devoramos sendas ensaladas en envase de plástico.
Después de estudiar distancias y carreteras en el aparcamiento, llegamos a la conclusión de que lo mejor era ir hasta Aix y a partir de allí, seguir nuestro mapa de antes del Cataclismo. Tarde o temprano llegaríamos a algún sitio.


Improvisación: el germen de la aventura, caldo de cultivo de interesantes anécdotas y divertidas bromas. El verdadero viaje comenzaba ahora.

miércoles, septiembre 07, 2005

Bajo la sombra de Dumas

Cuatro carteles de "Camping Completo" y dos horas después empezaba a estar hasta las narices de los Red Hot y su Zephyr song. Le pedí a la copilota que nos cambiara la banda sonora, pero estaba entretenida en el vagón de cola, desempotrándose las lentillas con la ayuda del martillo y una piqueta de de la tienda.
Total, que poquito a poco se nos estaba terminando la costa de Francia y no había forma de encontrar un par de metros cuadrados donde pinchar nuestro hogar legalmente. Admiramos varias ciudades desde las ventanas del vidículo, optimizando el rendimiento del turismo (perdonad el estúpido juego de palabras) y resolvimos ir del tirón hasta Marsella, donde seguro podríamos disfrutar de juerga nocturna.





Obviamente tampoco había sitio en Marsella para nosotros, ilusos jóvenes inexpertos, y yo ya me estaba aburriendo del turismo optimizado éste. Os propongo un ejercicio de imaginación:

Después de 1500 y pico km y dos días de atascos infernales arribamos al mayor puerto comercial de Francia. Los que me conocen saben qué complejas circunstancias deben coincidir para que yo acceda a llevarme el Clio al centro de Badajoz, de modo que visualizadme con el Laguna en la segunda ciudad más grande de Francia... ¡y la más antigua! Me estaba volviendo loco.


- ¿Dónde vamos, Fernan?
- ¡Siendo marino y marsellés preguntáis a dónde vamos! - contesté enfilando hacia el puerto.
- Ein?
- Púsose Dantés de pie, y mirando hacia donde el barco parecía dirigirse, distinguió en la oscuridad, a cien toesas, la negra y descarnada roca en que campea como una esfinge el sombrío Castillo de If.
- Para ahí, Fernan, que te dé algo de agua...


Bregaba yo a brazo partido con Villefort, clamando mi amor por la bella Mercedes, mientras mi hermana estudiaba en el portátil dónde leches podíamos encontrar un camping cerca de la playa.
- Edmundo, ven pacá.
Bajé del árbol (mi imaginaria celda en If) y me asomé a la ventanilla del coche.
- Ésto es lo que llevamos y ahí es donde tenemos que ir ahora. La Ciotat.


En mala hora levamos el ancla de Marsella y pusimos rumbo hacia ese remoto lugar. Intentaré resumir en pocas palabras un mal trago que, paradójicamente, propició un afortunado cambio de países: Italia por Suiza. Pero eso es otra historia que contaré en el próximo capítulo... porque ahora tengo hambre, y los ojos como cebollas de contar huevos de golondrina en el excel.


Intermezzo

¡¡UN BESO MUY GRANDE PARA LA SUPERABUELA, QUE SÉ QUE ESTÁ AHÍ DELANTE!!

martes, septiembre 06, 2005

Un despertar cojonudo

He tenido buenos amaneceres (hay gente ahí fuera que colabora activamente para que los tenga) pero el del 6 de agosto se lleva la palma.
Estoy cubierto hasta las orejas en mi cálido saco y noto que la claridad empieza ya a filtrarse por las telas de mi vaporosa conciencia, pero me resisto todavía a abrir los ojos. Me regodeo en el arrullo del mar (pollito coscón a tope), y unas gaviotas chillonas contribuyen todavía más al ambiente playero. Levanto por fin los párpados y las veo pasar planeando sobre el agua, doraditas sus plumas con el sol. Entre ellas veo con sorpresa varias golondrinas (mis niniaaas!) y correteando en la orilla, escapando de los lametones del mar, algún tipo de limícola desconocido.
Saco del saco (jisjis) los brazos y me estiro como mi gato me ha enseñado, bostezando y arrugando los dedos de los pies. Cuando vuelvo a cerrar la boca y se me despegan otra vez los párpados, veo a lo lejos un bulto negro que se acerca por la orilla. Usando el ojo bueno, distingo una figura femenina (tomaa!) que viene recogiendo conchas, usando el vuelo de la falda como recipiente.
La tentación de salir a darle los buenos días es fuerte, pero no es momento de salir en pelotas del saco (todavía no tengo tanto morro, hace dos días que salí de Badajoz, sigo tímido y retraído), y tampoco voy a ir dando saltos, así que me quedo en plan voyeur hasta que se marcha por donde ha venido.
La playa se vuelve a quedar desierta, sin contar las golondrinas. Ésta es la mía. Nando sale de su capullo (sutil juego de palabras) y cruza a la carrera la lengua de arena. Es todavía temprano, pero el agua está estupenda. Hay una enoooorme plataforma continental y tengo que nadar mucho para dejar de hacer pie... Vaya pedazo de playa, gentes.
Después de flotar a la deriva un ratillo vuelvo a tierra y como aquello sigue desierto, dejo que el sol me seque antes de ir a por algo de ropa (hay que vestirse antes de ir a despertar a Pilar, que me dijo Paco Zulú en su mensaje que a las hermanas hay que respetarlas).
Cuando llego al coche, esto es lo que me encuentro:


Tampoco se lo monta mal ella ¿verdad? De repente me entra envidia y voy corriendo a mi cama para que me haga otra foto a mí. A que mola.



Después del reportaje fotográfico, tomamos un desayuno pantagruélico (mi jarra veeerdeee) y nos reimos un rato apelotonando cosas en el coche. Como planeábamos buscar un camping cercano para que Lara se desincrustara las lentillas, ni siquiera nos molestamos en ordenar el maletero.



The zephyr song, las ventanas bajadas y una larguísima playa pasando a nuestro lado. La forma perfecta de empezar la siguiente etapa.

Hoteles con gigas de estrellas

Cómo mola perder el tiempo en vacaciones. Pero maticemos: Esa sensación sólo es agradable cuando, conscientemente, motu proprio, te regodeas en machacar minutos sin hacer nada. Por ejemplo, tirado en un sofá leyendo, o pasándote una tarde viendo películas... ¡Incluso simplemente levantándote más tarde!
Pero deja de molar cuando sientes que te roban tus minutos... aaaaaarghh odio los atascos... Y el que pillamos antes de llegar a Sête fue de órdago.


En cualquier caso , había que afrontarlo con estoicismo, sin olvidar en ningún momento que seguía a los mandos de una máquina potente y peligrosa y que cualquier despiste podía resultar fatal. De modo que seguí profundamente concentrado, atendiendo a la conducción.


La vida transcurría indolente en nuestro cómodo habitáculo. Terminaba de afeitarme cuando Lara me dio la peor noticia del día. Fernan, a Sête se va en sentido contrario al que vamos...


Afortunadamente, ni siquiera ese pequeño inconveniente evitó que consiguiéramos nuestro objetivo, y pocas eras geológicas después llegamos a los primeros campings de la Costa Azul. Luego fuimos alcanzando los segundos, los terceros, los últimos... y en todos ellos la misma respuesta: Completo.
Total, que la alternativa estaba clara. Como dicen por allí, la noche la íbamos a pasar à la belle étoile.



Y parece que no sólo nosotros tuvimos esa idea:


Después del primer baño del viaje nos maqueamos, pedimos mesa en Ca' Laror, y nos pimplamos unos macarrones bolognesa ricos ricos y con fundamento.


Tras la cena, nos peleamos con los trastos del maletero para hacerle una cama decente a Pilar en el coche, y yo escogí un confortable trozo de playa junto a unas rocas. Por favor, que alguien apague esa Vía Láctea, que no me deja dormir...
La temperatura era perfecta, mi colchón, comodísimo, y, a pesar de las luces del techo (con estrellas fugaces y toda la parafernalia galáctica, precioso, oyes) no tardé en quedarme frito.

A eso de las ni-se-sabe y media (sólo sé que la Vía Láctea estaba sensiblemente más escorada de babor) me vi arrancado involuntariamente de cierto sueño interesantísimo. Un par de franceses y una nevera pasaban por allí estrepitosamente, sin dar señales de haberme visto. Uno de ellos se acercó a mis rocas - por favor, querido Dios, no permitas que este sucio francés orine sobre mí- y tropezó con una de las cuatro esquinitas de mi cama. ¡Seguía sin verme!
Se inclinó y comenzó a tirar del colchón (supongo que creería que era parte de los restos de un naufragio) y me vi obligado a delatar mi presencia con un sonoro "Deja eso, coño!" (imaginadme ahí tirado en una playa solitaria, en pelotas dentro de un saco... tenía que intentar parecer peligroso... o algo... ¿no?).
Del salto que pegó el tío por poco coloca otra vez la Vía Lechosa esa de un cabezazo. Encendí la frontal, dejándole ciego, y pude tranquilizarme algo, al ver un chaval de pinta bastante inofensiva murmurando disculpas?? en francés. Cuando se me diluyó un poco la adrenalina (estos despertares estresan a cualquiera), bajé la linterna y contesté con varios "sé bon, sé bon" a las supuestas disculpas. Intentamos comunicarnos infructuosamente, hasta que terminó por pedirle ayuda a su compadre, que ya se acercaba a las rocas. Éste tampoco hablaba ningún idioma que yo conozca, pero más o menos pudimos entendernos. Por lo visto habían salido del camping de allende la carretera para tomar una cerveza en la playa, lo cual me pareció de perlas porque el suceso me había dejado la boca seca (qué valeroso que soy).
La cerveza se terminó y nuestra comunicación seguía siendo muy poco fluida(merci merci sé bon), por lo que no tardé en hacerles ver que pretendía seguir con mi interesante sueño por donde lo dejé (iluso de mí). Se fueron los franceses con su nevera y un ratillo después ya estaba otra vez en brazos de Morfeo. Pero sin interesante sueño.

lunes, septiembre 05, 2005

Gondor y la Torre de la Guardia

Huyendo de la septicemia, nos fuimos adentrando cada vez más en tierras desconocidas. Los pueblecitos pirenaicos se iban sucediendo y un cúmulo de necesidades fisiológicas nos ayudó a seleccionar Villefranche de Conflent como nuestra siguiente parada.



La pintoresca localidad, rodeada por recias murallas made in Vauban (esas que nos deberían resultar tan familiares a los que vivimos en Badajoz) nos dio la bienvenida con el simpático parquímetro que regentaba la entrada a la villa. Dimos cuenta de una moderada cantidad de embutido en un merendero y, ya satisfecha la mayor parte de nuestras necesidades fisiológicas, nos adentramos en el medievo.



Estrechas callejuelas salpicadas de tiendas (¡la primavera en un cuenco! ¡la primavera en una estantería!), una bonita iglesia románica y por encima de todo (literalmente) Fort Liberia, un refugio tipo Minas Tirith, también obra de Vauban. Un tunel subterráneo con chopocientas escaleras comunica la Villa con el fuerte, para facilitar la huida de los parroquianos cuando vienen demasiados turistas.

Poco antes de marcharnos, Pilar se cruzó con una vieja conocida. Nos despedimos de ella y de su pueblo, y continuamos nuestro camino berreando canciones de Shakira, en busca ya de la costa.



sábado, septiembre 03, 2005

Primeros países

Andorra es una calle larga entre montañas, con mucho tráfico y muchas tiendas. Probablemente no es sólo eso, pero teníamos ganas de playa y con nuestro limitado presupuesto de tiempo y dinero no podíamos darle muchas más oportunidades, así que antes de las 12 estábamos intentando salir del Principado.
Como galápagos en una nasa. Qué fácil fue entrar, pero vaya cola para salir.

- ¿Algo que declarar?- preguntó el agente, mirando la cantidad de trastos que llevábamos en el asiento de atrás.
- No. - contesté yo, emitiendo convincentes ondas hipnóticas cerebrales.
- Abra el maletero.
- ...

El incauto agente quedó sepultado bajo la avalancha de sacos, aislantes, palos de tienda y barras de salchichón que cuidadosamente habíamos apelotonado en el maletero aquella mañana.
- Es que vamos de camping... - traté de explicar.
- glfgflgs - trató de respirar.

Por suerte no se fijó en el Kit te need, que de seguro nos hubiera costado varios años de cárcel, y nos dejó marchar.


Aníbal y sus elefantes eran unos mariquitas. En un ratillo, sin apenas babear mirando las montañas, estábamos en Francia. ¡Habíamos cruzado los Pirineos! Y entonces, nada más salir del primer pueblo francés (lleno de excelsas panaderías) la vimos.
En el diario de a bordo Pilar escribe:
“Nos inquieta, intuímos su existencia, vagamente la recordamos, pero ignoramos su significado... De seguro este viaje nos iba a deparar muchos misterios, pero nada nos había preparado para esto..."
Tan sencilla, tan familiar... y hasta varios miles de km después no entendimos para qué servía.


También vimos otras señales inquietantes. A la entrada de un pueblo, un enorme cartel mostraba un paisano en una postura escatológica (posición fecal, que se dice) y tras él, pertrechado con una enorme jeringa, su compadre presto a atravesarle la parte baja de la espalda de una estocada. Mis abrumadores conocimientos de francés me permitieron traducir la leyenda: "Protégete contra la septicemia". Salgamos de aquí pero ya, Laror.

Primera etapa (Heroica I)



El 4 de agosto nos levantamos con ganas. De modo que nos metimos en el coche y 11 horas y 28 minutos después salimos de él, a unos 1012.3 km de casa (según el diario de a bordo).
Por el camino, nada reseñable. Mucha música, muchas fotos estúpidas (mención especial a SuperTomate) y morriña al escuchar las chorradas que grabaron mis amigos en el mp3.



El lugar donde aterrizamos era el Camping Gran Sol, en La Seu d'Urgell. Montamos la tienda velozmente y más rápido aún nos quedamos fritos.
Hasta las 4 de la mañana, hora en la que, cual prostático jubilado, tuve que ir al mingitorium. El señor que estaba fregando los baños a tan intempestivas horas me miró incrédulo, y luego resignado. Supongo que por su culpa se nos caló la tienda en Viena diez días después.
El resto de la noche transcurrió sin contratiempos. Y dormí como un angelote gótico como se aprecia en la imagen.


Unas horas después nos despertamos descansados, dispuestos para afrontar una dura jornada en la que cruzaríamos 3 ó 4 fronteras. ¡Qué ilu!



Así que salimos de nuestras crisálidas y nos asomamos al mundo exterior. Mirad que salá mi hermanita, lo buena que parece. Y sí, a mí la cara se me quedó así el resto del viaje.


Preparamos un suculento desayuno (leche con galletas), que degustamos en el salón-comedor-maletero. Adoro esa jarra cervecil, utilísima para desayunos, comidas, meriendas, cenas, recenas, para lavarse los pies...
Al loro con la cantidad ingente de trastos que portamos. Hasta extintor (GI-JOE rules!!).



Recogimos los trastos (increíblemente todo volvía a caber en el maletero) y fuimos a ver Andorra. Sigo en otro post, no vaya a ser que se vaya la luz y tenga que colgar otra vez todas las fotos.
Para los economistas, el precio de esta etapa supuso unos 30€ de gasofa y 20€ por el camping (toneladas de pan incluídas).

Buenos días.

Vale ya de perder el tiempo, hay que ponerse a trabajar.
Eso es lo que he pensado esta mañana después de pasarme 20 minutos en el baño, intentando descifrar la leyenda que ha aparecido tatuada en mi brazo izquierdo. Es un ancla hortera, con algún mensaje publicitario de J&B, supongo. A lo mejor si le hago una foto y lo amplio...
El caso, que voy a empezar a escribir de una vez, que se me va a olvidar el viaje.

domingo, agosto 14, 2005

¡Hemos encontrado interneeet!

Hola gentes! Diez dias despues de nuestra salida, por fin encontramos internet en un camping. Estamos.... atencion... en Viena!! Esta noche tenemos Otello al aire libre en la Rathausplatzszztsfzd y ma.. maa.. tomorrow decidiremos si nos dirigimos hacia Budapest, o directamente a la Republica Checa (tenemos q contar el dinero y los días), donde nos esperan nuestros amigos checos. Ya pasare el diario de a bordo a la pagina cndo tengamos internet de verdad y no esta patra...patraa.. patragna! Muchos besos a tod@s, gracias por los mensajes y llamadas (recordad que al tramo internacional invitamos nosotros! q pa vosotros es llamada normal, asi q no os corteis) y nos vemos prontooo!

domingo, agosto 07, 2005

6 de agosto de 2005

Pues aqui estoy de nuevo para daros el parte acerca de los hermanos viajeros. Según fuentes fidedignas, este par de dos han pasado ya por Montpellier, Nimes, Arles y Marsella. Y en un camping de por allí, por lo visto, no dejaron al pobre de Nando bañarse, porque no tenía un bañador de esos de slips megapaqueteros, sino un discreto bañador corto. Así que cogieron las maletas y se piraron de alli.

Por lo visto ha habido un cambio de ruta. Ya no entrarán por Italia, puesto que parece ser que todso los campings se hayan completos. Ahora subiran hasta Grenovle, para entrar por Suiza. Anoche hiceron noche en Volx (o algo así).

Como curiosidad decir que la noche anterior, mientras dormitaban en la playa Sêpe, Pilar en el coche y Nando en la playa, un grupo de alemanes troepezaron con Nando en la oscuridad, y a modo de disculpa, pues le invitaron a unas cervecillas, o algo así. El caso, la vieja táctica del atropello, para sacarse unas cervecillas :p jejee

Y nada más por ahora... Seguiremos informando. Hasta pronto!!

Nacho

sábado, agosto 06, 2005

Primeros informes

Hola, soy Nacho, y hasta que Nando consiga conectarse en algún lugar de su periplo europeo, le actualizaré este blog con las noticias que vayan llegando de él.

De momento puedo decir que ayer dieron señales de vida. Tras recorrer más de 1.500 km se encontraban en alguna parte de la costa francesa, en un lugar llamado Sêpe, o algo así. Según parece, dormirían en la playa, junto a una enorme fila de autocaravanas, ya que el camping estaba al completo.

También ha dicho que ya había echado mano del famoso "Kit te need", cogiendo unos cuantos chicles y el mechero.

Y por ahora estos son todos los informes que han llegado a mis manos. Así que cierro la conexión y la devuelvo a los estudios centrales (que además es hora de comer y el hambre aprieta). Muchos saludos a todos de parte de Lara y Cookieman, que dios sabe donde andarán perdidos a estas alturas.

jueves, agosto 04, 2005

Al ataque


7:20 am.
Al final hemos sumado 20 reparadores minutos más de sueño antes de nuestra partida. Ya hemos colocado el Kit Te Need en el lugar popricio y procedemos a levar anclas. Muchas gracias por lo de anoche, chicus. Nos vemos en Mordor.

miércoles, agosto 03, 2005

Km 0

El 4 de agosto de 2005, dos de los mejores hijos de mis padres que formaban un comando, fueron deportados a la República Checa por un delito que no habían cometido. (O sí)
No tardaron en llenar de trastos el coche en el que se hallaban confinados y esperemos que aún hoy sobrevivan como mendigos de fortuna.
Si tiene usted comida y se los encuentra, quizá pueda huir de sus hambrientas fauces.
...

Ésta será la bitácora donde relataré las peripecias de Lara & Cookieman en su periplo europeo. Si San Wifi lo dispone y nos provee de hotspots donde conectarnos, aquí podréis encontrar nuestras divertidas anécdotas y las numerosas situaciones estúpidas que seguro provocaremos. Espero vuestra colaboración en forma de comentarios mordaces, insultos envidiosos y frases de ánimo.

Hasta la vuelta, humanos. Ya os estoy echando de menos.